Turismo en Chincha.

PROVINCIA DE CHINCHA

La ciudad se encuentra a la altura del Km 202 de la carretera Panamericana Sur; sus primeros pobladores fueron los Yauyos, cuyo Dios felino (el jaguar) era llamado “Chinchay”, lo que probablemente dio origen a la palabra Chincha.

Casa Hacienda de San José
Se encuentra ubicada a 15 km al sureste  de Chincha, la hermosa casa hacienda de San José, fué construida por los jesuitas en el siglo XVII y transferida luego a particulares, entre ellos el conde de Monteblanco.
En su magnífica arquitectura colonial, destacan una bella capilla de estilo churrigueresco con un altar barroco, sus salones, sus celdas de castigo, y una galería subterránea por la que se conducía a los esclavos con los ojos cerrados para evitar que huyan. Actualmente está convertida en hotel, el cuál ofrece todas las comodidades de un moderno centro de descanso.


Huaca La Centinela
Ubicada a 8km de la carretera Panamericana Sur, al noroeste de Tambo de Mora. Su construcción está atribuida a los antiguos chinchanos (1200 D.C. – 1450 D.C.), quienes lo habrían construido antes de ser conquistados por los Incas, luego los incas la modificaron incorporando algunos elementos de la arquitectura incaica.



Santuario de Melchorita
Ubicado a 10 kilómetros de la ciudad de Chincha. Melchora Saravia Tasayco, conocida como la Melchorita fue una terciaria franciscana devota de la virgen Santa Rosa de Lima, para emularla, construyó una ermita  en su casa y se dedicó al cuidado de los pobres y enfermos del pueblo. Se hizo muy querida y respetada por todos los lugareños, quienes a su fallecimiento, el 4 de diciembre de 1951, tomaron su casa como un centro de veneración y lo convirtieron en santuario en el cual se puede apreciar el lecho de gruesos maderos sobre el que dormía.


Distrito del Carmen
Ubicado a 10km al sur de Chincha; este lugar nació para acoger a los antiguos esclavos, quienes llegaron desde lugares tan lejanos como Senegal, Guinea, Congo y Angola. Fueron trasladados a la costa peruana durante los siglos XVII y XVIII, para suplir las necesidades de mano de obra de las haciendas San José y San Regis. Ellos se dedicaron al cultivo del algodón, la caña y la vid.