La cultura Paracas (700 años a. C.) destacó porque sus hombres practicaron la trepanación craneana en vida; la momificación de sus muertos. y alcanzaron un gran desarrollo en el arte textil ya que se han establecido cerca de 200 matices de colores y hasta 22 tintes en una sola prenda. Los bellísimos mantos Paracas se han conservado en buenas condiciones hasta nuestros días.
Manto Paracas
La cultura Nazca, (300 años a. C.) destacó por sus admirables conocimientos de ingeniería hidráulica, construyeron acueductos y canales subterráneos reforzados con paredes interiores de piedra y techos de huarango; estos acueductos permitieron aprovechar las aguas del subsuelo, ríos y lluvias para la agricultura. Los nasqueños sobresalieron también por sus extraordinarios ceramios polícromos.
Cerámica Nazca
Ya en el siglo XV Pachacútec expande el Tahuantinsuyo a la costa del Perú y anexa a su territorio Ica, Nazca y el valle de Chincha.
Durante el incanato se construyó un impresionante acueducto, la Achirana del Inca, que actualmente irriga 18 mil hectáreas.
Años más tarde En 1534, Nicolás de Ribera el Viejo - uno de los Trece del Gallo, hombre de confianza de Francisco Pizarro - estuvo buscando un lugar adecuado, en tierras iqueñas, para la ciudad capital de la conquista y escogió la zona de Pisco, donde fundó la Villa de Sangallán, luego conocida como Lima la Vieja.
Pizarro desestimó la decisión de Ribera y prefirió el valle del Rímac, dispuso entonces el traslado de los vecinos fundadores de Sangallán a Lima.
La fundación oficial de la ciudad de Ica se debe al capitán Jerónimo Luís de Cabrera, natural de Andalucía. Este hidalgo, en 1549, defendió las banderas del rey contra el insurgente Francisco Hernández Girón y fue enviado por los oidores, desde el Cuzco, a reclutar combatientes españoles al valle de Ica.
El lugar era conocido como Hurín Ica o Lurin Ica (Ica la Baja) y había sido encomendada a Nicolás de Ribera el Viejo, quien edificó una humilde iglesia que fue conocida como Luren y estuvo dedicada desde el inicio al culto del Cristo crucificado. En los siglos siguientes el modesto templo cedió su lugar a edificaciones religiosas más grandes, hasta construirse, en el siglo XX, el imponente Santuario de Luren.
Al asumir el gobierno el virrey Diego López de Zúñiga y Velasco, pariente de Cabrera, se comisionó a éste fundar la villa de Valverde del Valle de Ica, el nombre evocaba el señorío familiar del virrey en Castilla la Vieja.
La ciudad de Ica fue fundada el 17 de Junio de 1563, por Jerónimo de Cabrera con el nombre de "Villa de Valverde", a partir de ahí la zona se convierte en un importante centro vitivinícola y algodonero.
Antes de su fundación, los españoles ya habían tomado sus tierras, para plantar las cepas de vid que fueron traídas por los conquistadores desde las Islas Canarias, España.
Ica fue el primer lugar de la Nueva Castilla (Perú Virreinal) donde se produjo vino, y también el aguardiente de uva, y desde aquí se comenzó a exportar a todas las colonias hispanas de América. El puerto por el cual se exportaba el vino y el aguardiente de uva era Pisco, motivo por el cual el aguardiente pasó a denominarse simplemente "pisco", desde inicios de la colonia española en América.
Cabrera tuvo hacienda en Ica pero no fue residente permanente. Viajó destacado a Potosí, como justicia mayor, en 1565, y poco después fue gobernador de Tucumán, donde murió en 1574.
Durante la guerra de la independencia el general José de San Martín desembarcó en Paracas y fijó su cuartel en la ciudad de Pisco, iniciando así la gesta por la liberación del Perú de la dominación española.
Plaza de Armas de Ica.
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